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¿Libros para todos? Maestros y textos escolares en el Perú rural.

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Resumen: 

Entre 1997 y 1999 se ejecutó un nuevo programa de dotación de materiales educativos a las escuelas públicas de todo el país. Esta medida es parte de las estrategias de mejoramiento de la calidad de la educación primaria. Como en otras reformas educativas en la región con el mismo objetivo, se ha reconocido que el uso de los materiales constituye un refuerzo fundamental en la metodología pedagógica. Especialmente en las áreas rurales la dotación de materiales representa un soporte básico en un contexto caracterizado por la falta de material impreso y letrado. Sin embargo, las evaluaciones realizadas en torno a las actuales reformas educativas en América Latina (Villegas-Reimers y Reimers, 1996; Braslavsky y Cosse, 1997) han llamado la atención respecto a la virtual ausencia de los docentes en dichas reformas. Más aún, la producción y distribución de materiales educativos parece constituirse en una alternativa a la mejora de la calidad de los docentes, de modo que los materiales reemplacen y cubran los vacíos de la baja formación que caracteriza a los docentes en los países en desarrollo. No obstante, como señalan Villegas-Reimers y Reimers, son los docentes finalmente quienes pondrán en práctica las reformas y decidirán si usan o no los materiales y de qué manera. Por ello resulta necesario prestar atención a los docentes como actores de las actuales políticas de reforma educativa. La presente investigación se planteó como objetivo principal analizar el uso que se hace de estos materiales en las aulas y las razones de los docentes para tomar las decisiones sobre su uso o no, así como la forma en que son trabajados. A través de estudios de caso en tres escuelas, exploramos algunos de los factores que estarían contribuyendo o limitando el uso adecuado de dichos materiales. Aún cuando existe abundante bibliografía en el campo de las ciencias sociales respecto a la educación, el problema del uso de los materiales educativos en el Perú no ha sido explorado en su totalidad. Por un lado, se ha señalado la escasez de textos e insumos para el aprendizaje en las escuelas rurales públicas como uno de los principales factores que limitan a sus estudiantes las posibilidades de lograr un adecuado aprendizaje (Pozzi-Escot y Zorrilla, 1994; López 1996; Montero et al, 1999). Por otro lado, se ha resaltado su importancia como soporte en el proceso educativo, especialmente en las evaluaciones de programas de educación bilingüe (Rocwell et al, 1989; Pozzi-Escot, Zúñiga y López, 1991; López, 1996). Finalmente, una serie de estudios han llamado la atención sobre la pertinencia de los contenidos de los textos escolares con relación al contexto cultural de los alumnos y alumnas. Estos estudios han mostrado que en la mayor parte de los casos la temática e ilustraciones de los textos resultaban ajenas y poco significativas frente a la experiencia cotidiana de los niños y niñas rurales (Valiente, 1988; Dietschy-Scheiterle, 1989; Montoya, 1990; Heise y Degregori, 1977 2 ). Asimismo, los estereotipos de género transmitidos en los textos escolares y su inadecuación frente a la realidad cotidiana que supuestamente representan han sido también objeto de atención (Anderson, 1987; Luykxs, 1997). Indudablemente la pertinencia de los textos distribuidos juega un papel fundamental para su adecuado uso o no. Sin embargo, existen otros factores que influyen en el uso efectivo que se haga de esos textos y que deben ser explorados con mayor atención. Así, por ejemplo, la visión que el profesor tenga de sus alumnos en tanto grupo social y del conocimiento escolar que requieren, inciden en la forma en que el docente emplea los materiales (Anyon,1981). Asimismo, las habilidades del docente para usar los materiales educativos e integrarlos como parte de la metodología en aula, aprovechándolos como recursos para el aprendizaje, deben ser también tomadas en cuenta. Igualmente, las diversas concepciones respecto al aprendizaje y el conocimiento que se ponen en juego al confrontarse la práctica escolar con la cultura local, es otro de los aspectos objeto de estudios antropológicos (Zutter, 1990; Dietschy-Scheiterle, 1989; Holland, Folley y Levinson, 1996) que tiene gran influencia sobre la forma en que son usados los materiales educativos. Por último, la propia percepción de los docentes sobre los textos y materiales educativos influirá en su decisión de usarlos o no. Esta percepción está, sin duda, estrechamente ligada al contexto educativo en el cual el docente se desenvuelve y su percepción sobre lo que puede y/o debe hacer en tal contexto. Por todo ello, decidimos aproximarnos al tema desde una perspectiva cualitativa que nos permitiera acceder a la práctica cotidiana de los docentes, a sus percepciones sobre los textos, a las razones por las cuales toman determinadas decisiones (y no otras) sobre el uso de los materiales. Para eso combinamos observaciones de aula y entrevistas con los docentes a fin de contrastar prácticas y discursos. Asimismo, procuramos involucrar en la investigación a otros actores del espacio educativo, como son los alumnos y alumnas y los padres y madres de familia, con el propósito de conocer cómo perciben el material que han recibido, su uso y su papel en el proceso educativo. Esto se hizo a través de entrevistas,dibujos y dinámicas. Finalmente, tomamos en cuenta también a los funcionarios de los órganos intermedios del sector educación a fin de contextualizar en un ámbito más amplio las prácticas que observamos en cada caso. Los criterios para seleccionar las escuelas, los lugares en que se ubican y algunas de sus características, así como los detalles de la metodología empleada, se presentan en la sección metodológica (capítulo 1). El capítulo 2 brinda información de contexto sobre la política de distribución de materiales y textos escolares que se viene ejecutando actualmente y presenta a grandes rasgos cada uno de los casos estudiados, de modo que el lector pueda formarse una primera visión de conjunto de cada escuela y su dinámica. En el capítulo 3 se analiza con mayor detalle las razones de los docentes para el uso concreto que hacen de los materiales en cada uno de los casos, así como las diversas modalidades de acceso que han establecido para el uso de los libros y cuadernos de trabajo por parte de los alumnos y alumnas. Finalmente se presentan las conclusiones y algunas recomendaciones derivadas de lo observado en cada una de estas escuelas. Antes de concluir esta introducción debo agradecer a las personas que contribuyeron con el desarrollo de este trabajo. A los maestros y maestras de Ninaymi, Tambo y Colli; a los padres y madres de familia y a los niños y niñas en cada uno de estos lugares, sin cuya colaboración este trabajo no hubiera sido posible. A Ruro Caytuiro y a Nelly Paucar por su ayuda en la traducción y transcripción de las entrevistas. Muy especialmente debo referirme al apoyo de Francesca Uccelli y Rocío Trinidad, antropólogas que tuvieron a su cargo el trabajo de campo en Tambo y Colli respectivamente. Su interés y dedicación al proyecto contribuyeron a enriquecerlo y fueron especialmente motivadores, por lo cual les debo muchos de los aciertos de este trabajo. Los errores son, sin duda, de mi entera responsabilidad.