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Mercado de trabajo y pobreza: un análisis para el sector urbano del departamento de Arequipa

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Resumen del informe final: 

El Perú, nos decía Raymondi  hacia la segunda mitad del siglo XIX, es un mendigo sentado en un banco de oro, refiriéndose a la gran riqueza que la naturaleza le había prodigado y a la pobreza que en ese momento vivían sus habitantes. Ha pasado más de un siglo y la célebre frase no ha perdido vigencia. Mucho ha cambiado en el país, desde aquellos momentos, pero la pobreza, el centralismo, el desempleo y subempleo; parece que nos van a acompañar por mucho tiempo aún.

En los últimos quince años, la población del país ha crecido aproximadamente en 25%, con una alta concentración en el sector urbano (72.6 %). Al darse esta marcada concentración de población urbana, es probable que también en este sector, se den los mayores niveles de desempleo  en términos absolutos. Al referirnos a la pobreza, se debe precisar otras características de la población nacional, como que el 50% vive por debajo de la línea de pobreza, el subempleo llega al 45% y aproximadamente el 70% de la actividad económica se realiza en el sector informal .

La principal fuente de ingreso de la población en el país, proviene del trabajo dependiente en sus diversas categorías y del trabajo independiente. Menos del 10% de la población económicamente activa ocupada, se encuentra en la categoría de empleador o patrono. Adicionalmente, el trabajo dependiente o independiente, se ubica mayormente en actividades básicas, que requieren de bajos niveles de calificación. Así, se tiene que el año 2004, el 40.3% de la población económicamente activa ocupada, eran trabajadores no calificados de los servicios y solo el 16% realizaba actividades que requerían mayores niveles de calificación.

Considero que la pobreza es un problema fundamentalmente de ingresos y si en el país más del 90% realiza actividad económica dependiente o independiente pero sin iniciativa empresarial, entonces la pobreza es un problema altamente relacionado con el empleo dependiente y con el nivel de remuneraciones que se dan en el mercado de trabajo.

En el afán de precisar mejor el objetivo de este trabajo, señalaremos que la pobreza medida por el método del ingreso (Línea de Pobreza), califica como pobres a aquellos hogares que no logran un ingreso suficiente para adquirir los bienes y servicios que les permitan atender sus necesidades básicas. Dado que la mayor cantidad de hogares en el Perú tienen como principal fuente de ingreso la actividad remunerada dependiente o independiente y no la iniciativa empresarial; entonces se debe analizar lo que ocurre en el mercado laboral, para aproximarse objetivamente al conocimiento de la pobreza y a probables soluciones.

El mercado laboral durante los primeros seis años de la década pasada, atravesó por un proceso de reforma legal, que cambió dramáticamente las condiciones tanto para los empleados, como para los empleadores. Las reformas, por lo general, pretenden cambios en las propuestas de políticas, con la finalidad de lograr mejoras en las variables de resultado. En  el caso específico de la reforma laboral ocurrida en el Perú entre los años 1991 y 1996, los cambios efectuados en las propuestas de política ocasionaron el tránsito de un mercado laboral rígido y centrado en los derechos de los trabajadores, hacia otro marcadamente flexible y con privilegio en los intereses particulares de los empleadores. Los resultados esperados fueron el incremento en los niveles de inversión, niveles de empleo y de la actividad económica medida a través tanto del ingreso nacional como del producto bruto interno (PBI). La hipótesis esgrimida en ese momento fue que las rigideces en el mercado laboral desalientan la contratación y consecuentemente la inversión privada, con lo que se impide el crecimiento económico, afectando negativamente la generación de empleo y la lucha contra la pobreza.

Al margen de que se acepte o no que un modelo de corte neoliberal en el mercado laboral urbano sea mejor o peor para incrementar los niveles de empleo y/o los niveles de ingresos de los trabajadores, el dilema que presenta la reforma, es que al ser de aplicación nacional, sus efectos no serán los mismos en la capital del país (Lima) o en cualquiera de las otras provincias; pues así como es evidente que las costumbres, hábitos y las condiciones de vida son diferentes  en cada lugar del Perú, de la misma manera, se puede esperar que las características del mercado laboral urbano también sean diferentes en cualquier poblado o centro urbano del país.

Un conflicto que se ha presentado históricamente en la vida republicana del Perú, es que las reformas se han pensado para resolver los problemas de las grandes ciudades, principalmente de su ciudad capital, que alberga aproximadamente al 30% de la población total del país, que concentra el 70% de la actividad económica, que maneja el 83% de la liquidez nacional y que genera el 34% del total de empleos en el país.

En este sentido, es necesario precisar que la dinámica que se observa en el mercado laboral de la capital es marcadamente diferente a la del sector urbano del departamento de Arequipa. Lima está conectada por tierra, mar y aire con todo el país y con el exterior; el mercado de bienes de la capital, es un mercado altamente articulado con el resto del país, no ocurriendo lo mismo con el departamento de Arequipa, que no cuenta con adecuadas ni suficientes vías de comunicación con otros departamentos de la región. Es así, que la reforma laboral debe haber beneficiado más a Lima que a otros lugares en el país; siendo altamente probable, que la situación laboral en el sector urbano del departamento de Arequipa y la generación de ingresos por el trabajo remunerado, haya ´, incluso, empeorado.

Mucho es lo que se desconoce sobre el mercado laboral urbano de Arequipa, hecho que dificulta la propuesta de políticas que tengan efectos reales positivos para mejorar el empleo y reducir los niveles de pobreza.