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Ahorro privado y política económica en el Perú

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Resumen: 

La elección entre consumo y ahorro es la elección entre consumo presente y consumo futuro, y es una de las decisiones en materia económica que más impacto tiene sobre el nivel de vida de los habitantes que la realizan. Una exagerada preferencia por el consumo actual, patente en las expansiones populistas que países como el Perú han registrado en su historia reciente, tiene su contrapartida en una acumulación neta de pasivos externos (acumulación de deuda externa y/o disminución en las reservas internacionales netas), en una disminución en el ritmo de acumulación de capital (disminución en la inversión doméstica) o en una combinación de ambas. Esta preferencia por el consumo actual conlleva, a través de estos mecanismos, a una disminución en la capacidad futura de generar ingresos y lleva implícita la imposición de un límite sobre el nivel de vida de las futuras generaciones. Por otro lado, una exagerada preferencia por el consumo futuro (ahorro actual) puede implicar una reasignación de recursos hacia proyectos de inversión que rindan menos utilidad que aquella que se sacrifica en el presente. En este caso, la decisión también resultaría subóptima y, contrariamente al caso anterior, las generaciones actuales son las que estarían financiando un nivel de bienestar superior para las generaciones futuras.

En los últimos años, la economía peruana ha experimentado cambios sustanciales que habrían redundado en una cierta sensación de progreso entre los agentes económicos. La estabilidad económica y social ha creado el clima propicio para el desarrollo de la inversión privada, que en los últimos tres años se ha expandido a una tasa real que triplica la ya alta tasa de crecimiento del producto bruto interno (PBI). Al mismo tiempo, una mejora en las expectativas reflejada en la revalorización de los activos nacionales (especialmente de la moneda nacional), ha contribuido a que las percepciones de riqueza o de ingreso permanente de los agentes aumente. Esto, aunado a la evidente menor restricción de endeudamiento externo producto del acceso cada vez más fluido del Perú al mercado internacional de capitales, ha facilitado, dada la condición inicial de consumo altamente reprimido, un incremento en el consumo. A pesar de que el Gobierno ha mantenido, en promedio, una política fiscal austera, estos desarrollos del sector privado han redundado en un exceso de inversión sobre el ahorro interno, el cual ha podido ser transitoriamente cubierto con un creciente déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos.