CIES - 25 años construyendo conocimiento para mejores políticas

Telefono: (51-1)463-2828

Violencia contra la mujer: Patrones de víctimas y tipología de agresores

    Se encuentra usted aquí

    • Usted está aquí:
    • Inicio > Violencia contra la mujer: Patrones de víctimas y tipología de agresores
Resumen del informe final: 
 
La presente investigación, ganadora del Concurso Anual de Investigación CIES 2017,  se encuentra en actual desarrollo. El informe final será publicado en los próximos meses.
 
 
A continuación acceda a los PRODUCTOS INTERMEDIOS de este proyecto de investigación, camino a su informe final: 
Motivación
La investigación y las políticas sobre violencia contra las mujeres tienen dos grandes problemas. En primer lugar, la investigación en la materia ha creado una imagen homogénea de la víctima. Representadas a partir de datos promedio que, estadísticamente representan a muy pocas mujeres, esta imagen rígida ahonda en lugares comunes y obvia la existencia de subgrupos de víctimas (patrones) que se diferencian entre sí, no por el tipo de violencia sufrida, sino por la severidad, duración de la violencia de la que son objeto e independencia de la mujer. En segundo lugar, una homogenización similar se ha dado respecto de los hombres agresores. Se han alimentado y reproducido estereotipos que poco han aportado a la identificación de sub grupos de agresores (tipologías) diferenciados por características demográficas, pero también por severidad de la violencia ejercida, psicopatologías y desórdenes de personalidad. La presencia de estos dos problemas no es propia del Perú, país latinoamericano con una de las mayores tasas de violencia contra las mujeres (Bott, Guedes, Goodwin, & Adams, 2014). Se extiende a la región latinoamericana.
Objetivo principal, problema de investigación, hipótesis y vinculación a la política pública
Objetivo principal
Esta propuesta tiene dos objetivos: (1) identificar patrones de víctimas construidos en base a la severidad, duración de la violencia e independencia de la mujer (se usará la ENDES) y (2) construir una tipología de agresores en base a la severidad de la violencia, la generalidad de la violencia (dirigida a la pareja u otras personas) y a psicopatologías y desórdenes de personalidad (se empleará fuente primaria) (se recogerá información de condenados por delitos donde se ejerció violencia contra la mujer y grupos de control). Se usa patrón para mujeres víctimas en lugar de tipología, porque mientras que la segunda alude a características psicológicas, la primera no lo hace, debido a que se ha descartado que exista un perfil psicológico de la mujer víctima (algo que generaría el efecto de culpar a las mujeres por la violencia que sufren).
 
Problema de investigación

La homogenización de la imagen de la víctima deriva en gran parte del uso de datos promedio que, si bien han servido para graficar la violencia, han hecho rígida su lectura. Según la ENDES (2016), 7 de cada 10 mujeres en situación de pareja la han sufrido alguna vez en su vida. Estos datos brindan una mirada de quiénes sufren cada forma de violencia, pero no de qué sub grupos de mujeres sufren sistemáticamente más una forma que otra, o cuáles de estos sub grupos están más afectados por una violencia más severa o más prolongada. Todo esto quebraría la noción que, en promedio, el 64% de mujeres alguna vez fue víctima de violencia psicológica, el 32% de violencia sexual y el 6,6% de violencia sexual de parte de su pareja (ENDES, 2016). Aunque la ENDES muestra diferencias menores de la prevalencia de violencia por nivel socioeconómico, este ángulo de análisis es poco orientador. No es la prevalencia de violencia la que se relaciona con el nivel socioeconómico, sino los patrones de víctimas. Estos se relacionan (inversamente) con el nivel socioeconómico (Bender & Roberts, 2007).

Situación similar se da respecto a los agresores. No existen estudios serios sobre hombres agresores en el Perú. Indirectamente a través de la ENDES, los resultados de Díaz y Miranda (2010) muestran que las características de ellos (edad, educación, consumo de alcohol y bajos ingresos) son tan o más importantes que las de ellas al predecir la violencia de pareja.

 
Hipótesis
Nuestras hipótesis reposan en las premisas anteriores. De un lado, existen diferentes patrones de victimización de mujeres que esconden una realidad heterogénea respecto de la severidad, duración de la violencia y el grado de independencia de la mujer. Del otro lado, el agresor tampoco calza en un único perfil, sino que se diferencia en función de la severidad de la violencia ejercida, la generalidad de la misma, y la existencia de psicopatologías y desórdenes de personalidad en los agresores.
 
Vinculación a política pública
Esta propuesta se relaciona con diversos instrumentos de política. A nivel nacional, se vincula con el Plan Nacional contra la Violencia de Género 2016-2021, la Ley 30364 para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar, la Ley 28983 de Igualdad de Oportunidades entre Hombres y Mujeres, el Plan Nacional de Igualdad de Género 2012-2017, así como el Programa Presupuestal 030 (Lucha contra la Violencia Familiar), la Ley 29819 que creó el delito autónomo de feminicidio, entre otros.
Nota Metodológica

Se empleó el pool de datos del 2008 al 2017 de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar - Endes (N=48,825 mujeres). Las investigaciones que construyen patrones de victimización lo hacen a partir de tres variables: frecuencia, severidad y duración de la violencia. Seguimos esta ruta, pero la extendimos al incluir covariables para facilitar la adaptación al contexto peruano. Esta adaptación se hizo a partir del uso de covariables clave, su relacionamiento al contexto peruano.

La mayor parte de trabajos sobre patrones de victimización han empleado el análisis de clusters. El análisis de clúster es un método históricamente más popular en la literatura sobre patrones de victimización. Es un método simple y fácil de interpretar. No obstante, el Análisis de Clases Latentes (ACL) es una técnica superior que las investigaciones más recientes han empleado (Ansara & Hindin, 2010; Cale et al., 2017; Carbone-López, Kruttschnitt, & Macmillan, 2006; Villamil et al., 2018). Nosotros seguimos esta línea.

El ACL es superior al análisis de cluster debido a cuatro características: se basan en modelos probabilísticos (y no distancias entre observaciones como es en el análisis de clústers, cuentan con mejores criterios para la elección del mejor modelo (número óptimo de patrones), presentan una mayor gama de opciones para el análisis (variables de clasificación, covariantes, estimaciones multinomiales, etc.) y ofrece indicadores de bondad de ajuste.

Frente a estas ventajas, el análisis de clúster posee al menos tres debilidades importantes: emplea la distancia (entre observaciones) y no la probabilidad de pertenecer a un clúster obtenida de modelos probabilísticos; guarda poca robustez ante cambios en los algoritmos de agrupación y a los diversos criterios de selección para elegir el mejor modelo; y, bajo algunos métodos de análisis de clúster (como el k-means), es el investigador (y no la propia estructura de datos) quien elige a priori el número de clústers deseados.

Matemáticamente el modelo de ACL puede ser representado como el conjunto de estimados (Yj,i=1,...,C) que solucionan la ecuación (1):

 

 

Resultados preliminares

Nuestros resultados muestran que en el caso peruano existen tres patrones de victimización claramente diferenciados, a los que hemos denominado: Control con poca violencia, Control violento regular y Control violento con riesgo de feminicidio. Su frecuencia está dada por ese mismo orden (82.99%, 15.23% y 1.77%, respectivamente). Los tres patrones se diferencian en función de la severidad, frecuencia y temporalidad de las agresiones. Las diferencias son muy marcadas respecto de los dos primeros aspectos.

Las mujeres bajo el patrón de control con poca violencia son objeto de violencia psicológica extendida que solo rara vez se traduce en violencia física. Además, cuando se esta se da, las agresiones muy pocas veces se dan a menudo y suelen consistir en empujones, sacudones u objetos que le son lanzados. En este patrón, la violencia no suele escalar.

Caso distinto es el patrón de control violento regular. Acá las mujeres son objeto de violencia psicológica combinada con diversas formas de violencia física. Los empujones, sacudones y objetos que le tiran son formas muy probables de agresión que ahora pueden ir de la mano con actos más agresivos (estrangulamiento, quemaduras y amenazas o ataques con cuchillo, pistola u otras armas). En una proporción importante, las agresiones en este patrón son muy frecuentes.

El patrón de control violento con riesgo de feminicidio es el más extremo. Además de una alta y constante exposición a violencia psicológica, las mujeres en este patrón a este tienen alta probabilidad de sufrir agresiones con potencial letal (estrangulamiento, quemaduras y amenazas o ataques con cuchillo, pistola u otras armas). Estos riesgos son combinan con una frecuencia de agresiones que varía entre lo medio y alto.

Los patrones de victimización presentan además diferencias respecto de otras variables importantes, como el consumo de alcohol en la pareja, el uso extendido de la violencia sexual, entre otras características. Tan importante como ello es que identificamos evidencia en contra de algunos mitos sobre la violencia contra las mujeres. Hallamos que hay poca diferencia entre el nivel educativo de hombres y mujeres entre los patrones; que las víctimas sí acuden con cierta regularidad a las comisarías luego de una agresión; que las mujeres también agreden a su pareja (violencia bidireccional), pero en baja frecuencia; y que hay concentraciones claras de determinados patrones por nivel socioeconómico y por lugar de residencia.

Resumen bibliográfico
  • Bender, K., & Roberts, A. R. (2007). Battered women versus male batterer typologies: Same or different based on evidence-based studies? Aggression and Violent Behavior, 12(5), 519–530. https://doi.org/10.1016/j.avb.2007.02.005
  • Capaldi, D. M., & Kim, H. K. (2007). Typological approaches to violence in couples: A critique and alternative conceptual approach. Clinical Psychology Review, 27(3), 253–265. https://doi.org/10.1016/j.cpr.2006.09.001
  • Carbone-López, K., Kruttschnitt, C., & Macmillan, R. (2006). Patterns of intimate partner violence and their associations with physical health, psychological distress, and substance use. Public Health Reports, 121(4), 382–392. Retrieved from http://proxy.library.vcu.edu/login?url=http://search.ebscohost.com/login...
  • Cavanaugh, M. M., & Gelles, R. J. (2005). The utility of male domestic violence offender typologies: New directions for research, policy, and practice. Journal of Interpersonal Violence, 20(2), 155–166. https://doi.org/10.1177/0886260504268763
  • Chiffriller, S. H., Hennessy, J. J., & Zappone, M. (2006). Understanding a New Typology of Batterers: Implications for Treatment. Victims & Offenders, 1(1), 79–97. https://doi.org/10.1080/15564880500263182
  • Cunha, O., & Gonçalves, R. A. (2013). Intimate partner violence offenders: Generating a data-based typology of batterers and implications for treatment. European Journal of Psychology Applied to Legal Context, 5(2), 131–139. https://doi.org/10.5093/ejpalc2013a2
  • Graham-Kevan, N., & Archer, J. (2003). Intimate Terrorism and Common Couple Violence: A Test of Johnson’s Predictions in Four British Samples. Journal of Interpersonal Violence, 18(11), 1247–1270. https://doi.org/10.1177/0886260503256656
  • Hamberger, L. K., Lohr, J. M., Bonge, D., & Tolin, D. F. (1996). A large sample empirical typology of male spouse abusers and its relationship to dimensions of abuse. Violence and Victims, 11(4), 277–292. Retrieved from http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9210273
  • Herrero, J., Torres, A., Fernández-Suárez, A., & Rodríguez-Díaz, F. J. (2016a). Generalists versus specialists: Toward a typology of batterers in prison. European Journal of Psychology Applied to Legal Context, 8(1), 19–26. https://doi.org/10.1016/j.ejpal.2015.09.002
  • Holtzworth-Munroe, A., & Stuart, G. L. (1994). Typologies of male batterers: Three subtypes and the differences among them. Psychological Bulletin, 116(3), 476–497. https://doi.org/10.1037/0033-2909.116.3.476
  • Johnson, M. (1995). Patriarchal Terrorism and Common Couple Violence : Two Forms of Violence against Women, 57(2), 283–294.
  • Marshall, L. L. (1996). Psychological abuse of women: Six distinct clusters. Journal of Family Violence, 11(4), 379–409. https://doi.org/10.1007/BF02333424
  • Piispa, M. (2002). Complexity of patterns of violence against women in heterosexual partnerships. Violence Against Woman, 8(7), 873–900. https://doi.org/10.1177/107780102400388515
  • Roberts, A. R. (2006). Classification typology and assessment of five levels of woman battering. Journal of Family Violence, 21(8), 521–527. https://doi.org/10.1007/s10896-006-9044-0
  • Saunders, D. G. (1996). Feminist-Cognitive-Behavioral and Process-Psychodynamic Treatments for Men Who Batter: Interaction of Abuser Traits and Treatment Models. Violence and Victims, 11(4), 393–414.
  • Villamil, C., Lee, J. O., Gilreath, T., & Unger, J. B. (2018). Latent Class Analysis of Intimate Partner Violence Perpetration and Victimization among Latino Emerging Adults. Journal of Youth and Adolescence, 47(3), 575–585. https://doi.org/10.1007/s10964-017-0807-0