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Microcrédito en el Perú: Quiénes piden, quiénes dan

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Autores: 
Felipe Portocarrero
Carolina Trivelli
Javier Alvarado
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PDF icon DIAGNOSTICO Y PROPUESTA 91.17 MB

En el Perú la incidencia de la pobreza alcanza 54% de la población (ENNIV) y la tasa de subempleo 43% en el año 2000. Es bastante conocida la elevada correlación entre pobreza y subempleo. Este último se concentra en las unidades productivas de menor tamaño. Hacia fines de la década de los noventa, la microempresa representa el 73% del empleo 1 , aunque solo un 40% del PBI. Así, la productividad media del trabajo en la microempresa es alrededor de la mitad que el promedio de la economía peruana, que es en sí misma una economía subdesarrollada.

Por ende, resulta claro que una reducción significativa de los masivos niveles de pobreza en el Perú requiere elevar la productividad de la microempresa. Entre las políticas relevantes para tal efecto, la promoción del microcrédito ocupa un lugar destacado, ya que el acceso al financiamiento puede incrementar la productividad, el volumen de producción y/o ventas y la inversión, fomentando así una mejora de los ingresos familiares y la creación de nuevos puestos de trabajo. Asimismo, el crédito de pequeña escala puede contribuir a materializar la iniciativa empresarial de muchas mujeres, contribuyendo a superar las discriminaciones de género, tanto en el mercado de trabajo, como en el interior del hogar. El mercado de microcrédito dista mucho del modelo de la competencia perfecta. Las asimetrías de información, los costos de transacción, los problemas de garantías y las barreras socio culturales son particularmente significativos en este segmento del mercado financiero. Por ello, resulta necesario diseñar marcos regulatorios, políticas y programas que contribuyan a superar estos obstáculos. Para contribuir con esta tarea, el Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES) ejecuta, con el auspicio de la Fundación Ford, una red de investigación sobre microcrédito, pobreza y género en el Perú. Esta red ha culminado una primera fase, con el desarrollo de los tres estudios que conforman el presente libro. El trabajo de Felipe Portocarrero Maisch, profesor de la Universidad del Pacífico, examina la oferta de microcrédito formal: algunos bancos, ciertas ONG especializadas, cajas municipales, cajas rurales y Entidades de Desarrollo de la Pequeña y Microempresa (EDPYMES).

El autor ubica dicha oferta en el contexto más amplio del mercado financiero peruano, tras lo cual analiza las principales fuentes del microcrédito formal. Se detiene en el examen de las características financieras, económicas e institucionales de las principales entidades de microfinanciamiento. Igualmente, revisa el marco de regulación de estas instituciones, así como el papel jugado por el Estado y la cooperación internacional en la promoción del sector. El texto señala la necesidad de ciertas transformaciones institucionales y cambios en el mercado, que faciliten la viabilidad de las instituciones de microfinanzas. La contribución de Carolina Trivelli, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), aborda el problema del microcrédito desde un ángulo muy poco explorado: el de los clientes. El documento presenta un balance de los estudios sobre la materia; examina las características generales de los usuarios de microfinanzas a partir de la información de las Encuestas Nacionales de Niveles de Vida (ENNIV 1994, 1997 y 2000); y analiza los casos de tres instituciones que proveen microcrédito, accediendo a las respectivas bases de datos sobre sus clientes. La investigación constata que, en general, entre hombres y mujeres no existen diferencias significativas en el acceso al microcrédito. En cambio, sí existen diferencias según la severidad de la pobreza y el nivel de educación formal. El acceso a las entidades formales resulta más restringido para los más pobres y aquellos con menor educación. En esas condiciones, a pesar de ofrecer condiciones más onerosas, los agentes informales logran una mayor presencia entre la población con menores recursos. La autora desarrolla un modelo que permite estimar la relación de diversas variables (edad, género, instrucción, lengua materna, tasa de dependencia y pobreza, entre otras) con la probabilidad de acceder al crédito. El trabajo de Javier Alvarado, investigador del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES), muestra la perspectiva de las instituciones de microfinanzas, recogida en un conjunto de entrevistas con líderes de dichas entidades. El documento analiza, según el tipo de entidad ofertante, las percepciones sobre la situación actual del microfinanciamiento, el papel del Estado, y los diversos retos que enfrentan las instituciones. Asimismo, resume las prioridades de investigación planteadas por los directivos y ejecutivos de bancos, cajas rurales y municipales, EDPYMES y ONG que fueron entrevistados con este propósito.

La agenda de investigación con la que culmina esta publicación fue elaborada por los autores de los dos primeros trabajos; y se benefició de los comentarios realizados en una secuencia de talleres con representantes del mundo académico, el sector público, las entidades ofertantes, los programas de apoyo y la cooperación internacional. La agenda, así validada, será la base para convocar a un nuevo concurso para el desarrollo de la segunda fase de la red de investigación en microcrédito, pobreza y género. Creemos que la ejecución de esta agenda de investigación tendrá una utilidad no solo académica, sino también práctica, ya que el conocimiento derivado será de mucha utilidad para las entidades de microfinanzas, así como para el diseño de políticas y programas que desde el Estado y desde la cooperación internacional ofrezcan un nuevo aliento a esta actividad. Tanto la agenda, como los tres estudios reunidos en el presente libro, contaron también con el apoyo de un comité asesor de la red, integrado por Bethsabé Andía, Claudio Higa, Fernando Villarán, Carmen Vildoso, Vladimir Radovic y Richard Webb. Asimismo, no podemos dejar de reconocer el auspicio de la Fundación Ford, y en particular la colaboración de Anthony Tillett, quien nos transmitió continuamente su aliento y su consejo. Naturalmente, ninguno de los nombrados es responsable de los errores u omisiones que pudieran subsistir en la presente publicación.