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¿Existe subempleo profesional en el Perú urbano?

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Durante las décadas del cincuenta y sesenta los países en desarrollo vivieron una expansión jamás vista de la educación. En Latinoamérica, las tasas de matrícula se incrementaron en todos los niveles así como los grados de alfabetización, escritura y lectura. Entre 1961 y 1986 la proporción de peruanos con más de 15 años de edad con educación primaria se elevó de 61,1% a 85,5%, con educación secundaria de 13,3% a 48%, y con educación superior de 1,8% a 11,7%.

La inversión en educación a nivel de individuo ha sido reconocida como un instrumento que facilita la obtención de empleo, el incremento de ingresos y la movilidad social. Sin embargo, tales bondades han sido cuestionadas a partir de la década del setenta, cuando en los países en desarrollo se encontró evidencia de incrementos relativos en la tasa de desempleo de los trabajadores más educados con respecto al resto de trabajadores. También se halló evidencia de subempleo en este grupo, entendiéndose por trabajadores subempleados a aquellos que se encuentran trabajando en actividades de bajo requerimiento educativo (actividades de semi y baja calificación). Esto llevó a la elaboración de muchos modelos de desarrollo para intentar explicar el fenómeno. Al mismo tiempo, en el campo de la economía laboral empezó a analizarse este fenómeno en los EE.UU., al que se denominó sobreducación de la fuerza laboral. Los trabajadores sobreducados serían aquellos que tendrían un nivel educativo (años de educación) superior al requerido para desempeñar la actividad en la que se encuentran. En este caso, la falta temporal de concordancia en el trabajo se explicaba por problemas de información y por la movilidad de los trabajadores a lo largo de su ciclo de vida laboral.
El mismatch 2 entre el producto del sistema educativo y las habilidades y destrezas requeridas por el sector productivo, han sido temas de interés para diversos autores. Richard Freeman (1976) y Ronald Dore (1997) fueron dos de los primeros economistas en expresar preocupación por el problema de la “sobreinversión” en educación superior. Freeman argumentaba que la gran caída en la tasa de retorno a un “títulogrado de educación superior” en los EE.UU. en la década del setenta, indicaba la existencia de “sobreinversión” en educación superior, de lo que resultó un exceso de oferta de graduados y una mala inserción de éstos en términos de estatus, así como una disminución en sus ingresos (Rumberger 1987).

Asimismo, Freeman afirmaba que si bien la “sobreinversión” era posible en el corto plazo (“era un problema dinámico de corto plazo”), en el largo plazo la reducción en los retornos a este tipo de educación haría que la oferta de graduados disminuya 3 . Sin embargo, a pesar de sus predicciones, esto no se concretó. En cambio, en la década del ochenta hubo un incremento en la oferta de graduados y también en sus ingresos relativos, lo que, según Murphy y Welch (1989), sugeriría un fuerte incremento en la demanda de este tipo de trabajadores. Estos autores mostraron que la reducción en el premio educativo y su incremento en los ochenta podía ser explicado con un marco conceptual de oferta y demanda consistente con el modelo de capital humano 4 . En el caso específico del Perú, desde fines de la década del setenta se viene enfrentando un fuerte deterioro en la calidad de los servicios educativos, y hasta el momento no se han recuperado los estándares registrados antes de entonces. En los últimos años el cuestionamiento se centró también en el desfase entre lo ofrecido por el sistema educativo y los requerimientos del mercado y el aparato productivo y, en particular, en la situación de los egresados de educación superior 5 . En el común de la gente se instaló la idea de que cada vez más son las ocupaciones técnicas las que ofrecen mejores perspectivas a sus egresados ante la saturación del mercado por parte de los egresados de las universidades.

Detrás de esta idea subyace un serio cuestionamiento de la capacidad de la educación superior universitaria para generar mejoras sustantivas en la condición de empleo y de ingresos de las personas que han pasado por ella. El objetivo de este estudio es analizar el subempleo profesional (entendido como la discordancia ocupaciónprofesión) en el Perú urbano. En primer lugar, se presentan las distintas teorías que han intentado explicar este fenómeno y las hipótesis de trabajo que surgen alrededor de éstas. Luego, se propone la construcción de un indicador que mida el grado de discordancia ocupacional. También son objetivos de este proyecto: ofrecer indicadores que permitan medir la sobreducación, caracterizar a la población económicamente activa (PEA) de nivel profesional universitario que se encuentre sobreducada y/o en discordancia ocupacional, así como analizar y determinar las características que incrementan la probabilidad de que un individuo esté sobreducado o subeducado. En segundo lugar, se propone, a partir del cálculo del indicador, analizar las consecuencias de la existencia de esta discordancia ocupacional en términos de los ingresos de este tipo de trabajadores, a través de la estimación del impacto de los retornos a la sobreducación y subeducación (sólo para profesionales universitarios). Este último aspecto tiene especial relevancia en el análisis del rendimiento del mercado laboral, ya que permitirá probar si efectivamente el hecho de que un trabajador se desempeñe en una ocupación para la cual no fue formado tiene efectos negativos en sus ingresos (además de posibles efectos en su autoestima y realización personal que no pueden ser estimados a través de mediciones cuantitativas), así como calcular la magnitud de éstos.

Autores: 
Cybele Burga
Martín Moreno
AdjuntoTamaño
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