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07 2000 Boletín de Opinión

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Tema central: 

¿Cuánto ha cambiado la economía peruana en la década de los noventa? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades a inicios del siglo XXI? Este boletín reúne cuatro artículos referidos a temas macro económicos y de ajuste estructural. Los tres primeros son resúmenes de estudios sobre el tema realizados en la última ronda de investigaciones del Consorcio, con una perspectiva de mediano plazo, y el cuarto presenta el documento base del taller de coyuntura del CIES.

Presentación de Revista: 

¿Cuánto ha cambiado la economía peruana en la década de los noventa? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades a inicios del siglo XXI? Este boletín reúne cuatro artículos referidos a temas macro económicos y de ajuste estructural. Los tres primeros son resúmenes de estudios sobre el tema realizados en la última ronda de investigaciones del Consorcio, con una perspectiva de mediano plazo, y el cuarto presenta el documento base del taller de coyuntura del CIES.

El trabajo de Julio Velarde y Martha Rodríguez (CIUP) discute la política económica aplicada en el Perú entre 1990 y 1997. Los autores plantean que el control de la hiperinflación tuvo éxito, pero la transición hacia la estabilidad de precios fue lenta y hasta errática. En parte, por los enormes desequilibrios y distorsiones heredados del gobierno anterior, pero también por errores en la política fiscal, que habrían retrasado la consolidación del programa.

Un punto clave es el equilibrio fiscal. Durante el período en cuestión, se eliminó los subsidios cambiarios y en las tasas de interés, se elevó los precios públicos, se simplificó el sistema impositivo y se creó la SUNAT. Todo ello contribuyó a elevar los ingresos fiscales y a mantener un sólido balance en este campo. El estudio también examina la reforma financiera y la comercial. La primera, bastante exhaustiva y rápida, habría permitido una modernización y profundización del sistema financiero. Sin embargo, quedan aún rezagos de la época inflacionaria que se reflejan en la alta dolarización del ahorro financiero. Por su parte, la reforma comercial eliminó prácticamente todas las barreras y redujo las distorsiones de la intervención estatal.

El segundo estudio, de Efraín Gonzales de Olarte y Cecilia Lévano (IEP), describe el problema del centralismo y la manera como el proceso de ajuste estructural neoliberal (PAEN) afectó a las distintas regiones del país. La economía peruana tendría características intrínsecas que generan desigualdades: un sistema centro periferia, que centraliza la mayor parte de la actividad económica en la capital; disparidades y débiles relaciones entre los sectores urbano y rural, que reforzarían el desarrollo desigual; y la heterogeneidad regional, que determina que las reformas emprendidas por el centro se enfrenten a realidades disímiles y, en ocasiones, no sean siquiera aplicables.

Los autores señalan que el PAEN ha mostrado un sesgo en la generación de empleo hacia el trabajo precario y en los sectores terciarios. Los ingresos, por su parte, han crecido más en el sector urbano que en el rural, donde se sigue concentrando la mayor pobreza extrema. Por último, la centralización estatal ha significado que el gobierno central incremente el cobro de impuestos en la periferia, más que en el mismo centro.

Frente a esta desigualdad distributiva, el trabajo sugiere dos alternativas para una descentralización política y económica: una vía privada, que consiste en generar incentivos para la aparición de centros regionales alternativos e inversión para su desarrollo, y una vía pública, que consiste en que el Estado asuma un papel en la redistribución de recursos, ya sea para la creación de centros secundarios o para compensar a la periferia rural.

El artículo de Oscar Dancourt y Waldo Mendoza (PUCP) analiza cómo la política monetaria afecta el producto en economías dolarizadas. El análisis convencional predice que una política monetaria restrictiva aumenta la tasa de interés, disminuye el consumo y la inversión, y genera así efectos recesivos. Sin embargo, en una economía dolarizada, como el caso del Perú, una política monetaria restrictiva puede reactivar la economía. En efecto, cuando el Banco Central vende dólares comprando soles, la cantidad de moneda extranjera en manos del público sube y la cantidad de moneda nacional baja, fomentando el abaratamiento real del dólar. Por ende, si los agentes están endeudados en dólares, pero tienen sus ingresos en soles, el peso real del servicio de la deuda en moneda extranjera tiende a caer, generando un efecto positivo en el gasto privado. Los autores también examinan los efectos de las operaciones de mercado abierto, la intervención esterilizada y la imposición de un encaje a los capitales de corto plazo.

Finalmente, este boletín reproduce el documento preparado por Alvaro Quijandría (Apoyo) para el taller de coyuntura del CIES, realizado en diciembre de 1999. El articulo revisa el comportamiento de los agregados económicos en dicho año y discute algunas perspectivas para el año 2000. Con relación al producto y la demanda interna en 1999, la recuperación hacia fines del año podría estar reflejando, en parte, un fenómeno estadístico, dado el estancamiento de 1998.

El deterioro fiscal, en su mayor parte, se debería a una caída en la recaudación por la retracción de la demanda interna; sin embargo, también resultó determinante el aumento del gasto público, que creció rápidamente a partir de mayo de 1999, probablemente por la coyuntura electoral. Por primera vez desde 1995, el año mencionado cerró con un déficit primario.

Otro sector afectado seriamente es el bancario. Los estragos de la crisis financiera internacional aún persisten: las colocaciones no recuperan dinamismo porque muchos bancos han adoptado políticas muy conservadoras frente al deterioro de su cartera. Con dificultades de acceso al crédito, se complica la recuperación de las empresas.

Se espera que en el año 2000 la reactivación económica sea lenta, y quizá empiece a ser más significativa a partir del segundo semestre. Se prevé, asimismo, que los ingresos fiscales se incrementen gracias a esta recuperación del producto y de la demanda interna. Sin embargo, y a pesar de una serie de factores favorables, lo más probable es que este año tengamos un déficit que financiar. La alternativa de las privatizaciones no parece muy viable, dados los desalentadores resultados de años anteriores. El financiamiento con deuda interna, por su parte, parece muy poco recomendable: las tasas de interés subirían en el corto plazo, lo cual tendría efectos negativos en el gasto privado y aumentaría los costos financieros de los agentes. Por último, el probable incremento del gasto público, en el marco de las elecciones generales del 2000, complica aun más el panorama de las finanzas públicas. En este contexto, un rápido ajuste fiscal en el segundo semestre sería urgente para consolidar la recuperación.

Finalmente, en la síntesis del debate, Juan Nunura cubre los temas de la recuperación económica, la crisis de la demanda interna y la ruptura de la cadena de pagos, y el alza simultánea del tipo de cambio y de las tasas de interés.